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      En grupo trabajará River, a pesar del positivo.

      El Muñeco dejó de lado la línea de tres y retomó el confiable 4-4-2, en los trabajos previos al reinicio de la Libertadores, Busca menos riesgos y más solidez ante la incertidumbre.

      El plantel igual se entrenará en un solo turno con todos los jugadores juntos, con ya confirmado el caso de Covid-19 de Casco, el lateral había tomado mucha distancia jueves y viernes. A horas del viaje a Brasil, con bajas y un plantel corto, Marcelo Gallardo busca el 11 a contrarreloj…

      Cuatro días, tres entrenamientos. Parece mentira: medio año después, River vuelve a jugar. Y sin embargo la sensación general es que falta un montón. Y es que el viaje a Brasil para jugar el jueves frente al San Pablo se le viene encima al equipo de Marcelo Gallardo, pero nadie podría decir que la preparación esté completa. Al contrario, River Plate trabaja hace algo más de un mes, pudo hacer muy escasos entrenamientos en conjunto, poco y nada de ensayos de fútbol y así deberá salir al Morumbí, contra un rival que este sábado sumó su decimotercer partido oficial desde el regreso a la actividad.

      En una situación ya de por sí desventajosa, la confirmación en la noche del viernes del caso de coronavirus de Milton Casco es más que una piedra en el zapato para el Muñeco: por la baja en sí misma de un titular indiscutido como el entrerriano pero también por el riesgo que eso supone. En todo caso el dato que puede llevar algo de tranquilidad es que el lateral izquierdo desde el jueves que trabajaba más distanciado de lo habitual porque un familiar, y contacto estrecho, ya presentaba síntomas. Por eso el cuerpo técnico decidió no alterar en nada el cronograma que tenía estipulado: descanso el sábado y trabajo en un solo turno el domingo. Desde las 10 el Muñeco dirigirá una práctica con todos los jugadores juntos. Y los testeos, el lunes. Es que el tiempo corre..

      Ahora bien, ¿quién será el reemplazante de Casco contra el San Pablo? La lógica indica que el sustituto natural es Fabrizio Angileri, pero no habría que descartar que Marcelo Gallardo utilice a un central volcado a la izquierda. De hecho, en los últimos dos partidos en los que Casco debió salir con molestias físicas y MG no alteró el sistema, ingresó Paulo Díaz en su lugar: sucedió en la semifinal de vuelta de la Copa 2019 contra Boca y, también, en la final con Flamengo. Y San Pablo en Brasil, en este contexto, es una parada de riesgo.¿usará al chileno, que se perdió varios días de entrenamiento por una distensión en el gemelo derecho, u optará por un Angileri que hasta el momento no demostró ser un reemplazo 100% confiable? Es una de las dudas que tiene MG en una defensa que tendrá a Martínez Quarta y a Pinola o Rojas al lado. Después, sería el equipo habitual, con el ingreso de Julián Álvarez en la mitad y el ataque de siempre.

      La coyuntura está lejos de ser la ideal, claro. Pero River va. Sin Casco, sin Pratto, ya sin Quintero y Scocco, con un plantel que se ve cada vez más corto y una decisión que tomó el Muñeco que llamó la atención en el imaginario futbolero: no hizo uso de la posibilidad de extender la lista de buena fe a 40 jugadores y sólo anotó a 29 en la nómina de la Libertadores. ¿Por qué no rellenó la plantilla con juveniles de Reserva como back up, como hizo el resto de los clubes participantes? Será una pregunta que tarde o temprano se le hará al propio Marcelo Gallardo, aunque a priori el entrenador tiene sus motivos. Entiende que chicos sin ninguna experiencia en Primera y sin entrenamientos no tienen por qué hacerse cargo de una situación que siguiendo todos los protocolos puede ser evitable. Que eso sería exponerlos a un escenario potencialmente traumático para su formación. Que preferiría no presentarse a quemar pibes para sostener el circo que es esta Copa que, durante el pico de una pandemia, arrancará a jugarse ya.

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