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      Sandra Rossi, la especialista en neurociencia de River Plate

      Sandra Rossi reivindicó la importancia de potenciar la mente de los jugadores para que mejoren sus rendimientos. Cómo influye el control de las emociones, la respiración y el sueño en el juego.

      “Las estructuras cerebrales no son inamovibles sino susceptibles a cambios”. Esta frase del neurólogo español Nolasc Acarin es un fragmento de uno de los conceptos preferidos de Sandra Rossi, la especialista en neurociencia que se encarga de entrenar las mentes del plantel de River. De hecho, esta máxima refleja con precisión la evolución permanente del equipo de Gallardo durante todo su ciclo en Núñez: hay una estructura sólida pero permanente variable y flexible.

      Por eso, la doctora es una parte fundamental del cuerpo técnico del Muñeco. Es el cerebro.

      “Todo se gesta ahí, en nuestra mente”, explicó Rossi en una charla que brindó para la Escuela de Formadores. En esta exposición virtual, la médica de 54 años que trabajó con Gallardo desde su etapa de jugador y que también estuvo al frente del laboratorio de neurociencia del Cenard, contó detalladamente cómo desarrolla su función en River Plate junto con su grupo de trabajo: “Intentamos potenciar el cerebro de cada jugador, que lleven al máximo posible sus límites mentales…

      El manejo de emociones pero también su velocidad de reacción, su efectividad en el campo, su toma de decisiones, qué capacidad tienen para estar atentos y cuándo pueden aflojar y que eso sea conveniente”.

      Los ejercicios que realizan periódicamente los futbolistas parecen un simple juego de niños: con luces, pelotas de diferentes tamaños, láminas, tablet, computadoras y otros elementos. Sin embargo, en esas actividades se esconde uno de los mayores secretos del éxito del River de Marcelo Gallardo.

      “En el fútbol ocurren, simultáneamente, procesos en la mente, en el físico y en lo emocional. En una situación de juego dada se presentan mecanismos íntimos a nivel bioquímico.

      De hecho, las emociones van de la mano de neuroquímicos diferentes: si yo estoy súper bien, contento, en mi sangre va a circular un químico. En cambio, si estoy mal va a circular otro, que va a afectar indefectiblemente toda la biomecánica, el músculo y demás”, explica la doctora, quien también argumenta que “en una situación de juego se presentan mecanismos a nivel neuronal que determinan funciones perceptivas, cognitivas (la atención y la memoria), ejecutivas (la toma de decisiones) y motoras, (la planificación y la ejecución motriz). Todo esto, en el mismo momento”.

      Precisamente, el objetivo de Sandra Rossi es estimular el cerebro para mejorar el rendimiento individual y que eso confluya en un funcionamiento mental colectivo más o menos similar, pese a que cada uno tiene su propia característica cognitiva. “Es como el ADN: cada uno tiene desarrolladas distintas habilidades”. Y aporta ejemplos en dos aspectos diferentes. “En el tiempo de reacción va a haber jugadores que son muy rápidos y poco efectivos y otros que no son tan rápidos pero muy efectivos. 

      También es muy diferente la visión periférica de un 5 a la de un lateral, se desarrollan otros patrones de toma de información del campo”.

      Por caso, mejorar la capacidad de visión periférica es tan importante para la profesional porque repercute en varias facetas. “En una situación de pelota parada no sólo tengo que mirar la pelota sino a los defensores, los atacantes, los espacios, todo tiene el mismo nivel de relevancia”, describe, con un conocimiento tan claro en la materia como los experimentados Pinola o Maidana.

      Para lograr esa mentalidad ganadora marca registrada en el River Plate de Napoleón, la neuróloga divide a los futbolistas en grupos durante diferentes días de la semana para trabajar diferentes habilidades que la neurociencia potencia. Pero otra caracteristica en el trabajo de Rossi es lograr que los jugadores identifiquen y puedan controlar sus emociones y la abstracción del contexto, como pueden ser los cantos de una hinchada o una “mayor o menor presión acorde a si el partido es determinante o no, si hay miedo, falta o exceso de confianza…”. Y esto se debe a que “las emociones son mucho más fuertes que la razón y hasta pueden invadirla, bloquearla. Y eso es lo que no queremos”.

      Sandra Rossi mantiene asiduas charlas personales para que ellos expresen y liberen sus emociones, también cumple un rol de psicóloga e incluso superior, ya que varios integrantes (o ex) del grupo la llaman cariñosamente mamá Sandrita. Porque la doctora hasta se ocupa de enseñarles técnicas de respiración “para lograr la calma en situaciones críticas” y también de que sus chicos tengan dulces sueños todas las noches. Y cuenta con las razones profesionales para eso: “Se educa sobre la importancia del buen dormir, porque durante el sueño se repara músculo y también la mente. En la primera parte del sueño, por lo general se repara todo el sistema muscular y se mejora nuestra inmunidad, y en la última parte, se fijan la memoria y las habilidades aprendidas.

      Entonces, perderse algunas de estas partes del sueño es perder la recuperación. Y es algo que está medido: en jugadores que tienen tendencia a dormir mal o menos se ve una correlación directa con el número de lesiones”.

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